Reflexión

Robots cuidadores ¿Y si llevaran años entre nosotros?

Últimamente se oye en los medios noticias del tipo “Japón quiere sustituir a los cuidadores de ancianos por robots” , “Robots cuidadores ¿Ciencia ficción o realidad?” o ya en España: Mari vive con un robot. Tanto los sanitarios como los ciudadanos se muestran preocupados por el futuro que nos anticipan los medios de comunicación.

El debate parece centrarse en si los robots podrán comportarse como humanos, tener empatía, cercanía o incluso si podrán sentir y hacer sentir cariño. Ese debate lo dejo para otro momento porque ahora lo que yo me pregunto es: ¿Y si ya están los robots entre nosotros? ¿Y si llevan años cuidando de las personas mayores? Quizá el debate más urgente no sea como gestionar los robots si no cómo reeducar a las personas que sí se comportan como robots cuando cuidan. Os hablaré de los robots-cuidadores y de los cuidadores-robots.

Analicemos dos acepciones que da la RAE para robot:

  • Máquina o ingenio electrónico programable que es capaz de manipular objetos y realizar diversas operaciones. (Robot-Cuidador)
  • Persona que actúa de manera mecánica o sin emociones. (Cuidador-Robot)

Tras estas definiciones pienso en comportamientos de algunos trabajadores sanitarios en el cuidado al mayor. Personal que actúa por costumbre, por ejemplo, levantando a los usuarios siempre en el mismo orden, siempre de la misma manera; profesionales que pautan tratamiento según la patología o la analítica sin tener en cuenta la situación global y real de la persona; también actúan como autómatas los que ante los mismos problemas aplican las mismas soluciones, sin contar con otras variables: ¿Se levanta y tiene riesgo de caída? pues pautan una sujeción, sin contemplar otras alternativas y sin intentar conocer el origen de la necesidad de levantarse. Hablo de trabajadores que son de sota, caballo y rey guiados por la inercia de la rutina, por el “siempre se hizo así”, por la desmotivación o por circunstancias laborales adversas (salario, formación, ratios, falta de dirección…)

Curiosamente ya existen familias que contratan cuidadores-robots por horas, son ALGUNOS de esos cuidadores a domicilio (remunerados y sin formación) que vemos por la calle llevando una silla de ruedas sin dirigir la palabra a la persona cuidada. También los vemos sentados en un banco ojeando el smartphone dándole la espalda al mayor mientras éste mira, resignado, como pasea el resto de personas. Son cuidadores-robots unitarea: empujadores de sillas de ruedas.

@nuria_garro en una entrada de su blog que titula ¿Nos cuidarán los robots? expone los costes éticos que entrañan las máquinas cuidadoras y tras analizarlos me pregunto ¿Puede tener los mismos costes éticos el uso de robots-cuidadores que el uso de cuidadores-robots? Yo creo que se asemejan bastante. Comparemos las repercusiones éticas del uso de los robots aplicadas a personas que actúan como autómatas:

  • La potencial reducción de cantidad de contacto humano: Ocurre ya con cuidadores deshumanizados, desmotivados, mal dirigidos o no formados. En ocasiones, fruto de la costumbre y la falta de tiempo apenas saludan o hacen la tarea sin entablar conversaciones verdaderamente significativas.
  • Un incremento de los sentimientos de objetivación y pérdida de control: si no individualizamos la atención y tratamos a los mayores con automatismo sin contar con sus preferencias, ellos pierden el control de su vida
  • Una pérdida de privacidad: Los robots vienen con cámara y micrófono incorporado y alguien remotamente puede saber que está haciendo la persona mayor en cada momento, pero por otro lado ¿existe la privacidad real en una residencia gestionada por personas?
  • Una pérdida de libertad personal: ya sea por hipervigilancia y sobreprotección, por cuidados basados en algoritmos o por protocolos férreos, la libertad queda anulada
  • Decepción e infantilización: tanto con un robot como con un cuidador, lo que al principio puede ser una ayuda puede terminar por dominar la vida de la persona cuidada ocasionando decepción por la oportunidad perdida e infantilización por estar supeditado a un tercero
  • Las circunstancias en que la gente mayor debería poder controlar los robots: Igual que los robots vienen programados, en las residencias las normas y actividades vienen predefinidas por el centro y existen pocos foros de mayores o su poder es muy reducido, por lo que no pueden influir en las actitudes de los cuidadores ni programar sus propios cuidados.

Según todo lo expuesto ¿Están ya los robots entre nosotros aunque sean de carne y hueso?

Como reflexión: el mayor riesgo que hay para que los autómatas nos sustituyan es trabajar como autómatas porque ¿qué diferencia habrá entonces entre un robot-cuidador y un cuidador-robot?

4 comentarios en “Robots cuidadores ¿Y si llevaran años entre nosotros?”

  1. Gracias por escribir esto. En la tribu, en el rural,el anciano es la sabiduría. En las ciudades es en muchas ocasiones un estorbo. Ahora que estoy jubilada observo por la calle a los cuidadores robot como antes los
    veía en el hospital. Es fundamental la humanización de los cuidados.

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